Quién no ha visto a la actriz mexicana que personifica a la muy cómica y conocida “india María”, y quién no ha visto en calles o avenidas a las llamadas “marías”, apartadas de nombre como de identidad; digo esto por el nominativo genérico con son definidas.
No es una sino miles que circulan deambulando con rasgos característicos, un atuendo que refleja una cultura ya de por sí subestimada, con un estilo de vida nómada, o tan solo puede ser considerado un modo laboral, tanto así que ahora están en un área determinada y mañana quien sabe, es curioso ver un cuadro que puede describirse así: una mujer de estrato indígena tirada en el suelo con una mano extendida, en muchos de los casos con niños alrededor o bien sujetos a sus espaldas como improvisadas cunas, lo que salta a la vista es el hecho de cómo se vuelven para algunos imperceptibles, tanto para los que andan a pie de prisa o pausados, pareciendo la cercanía en su pasos este bulto humano un tramo más del piso con un rostro y una boca que saliba hambre pero atajados con un gesto de disimulo, ante la persistente, un imponente brazo que dice ¡No! De los que van en auto ni que decir.
Es de conocimiento general que una buena parte de nuestra sociedad está compuesta por mendigos, entre los cuales se enlista a ancianos, discapacitados, vagabundos, niños, jóvenes y por supuesto las “marías”, es posible que surja como cosquilleo en la imaginación la pregunta de ¿Por qué ellas? De ese amplio universo de “limosneros”, ¿Por qué no generalizarlas entre los vagabundos? Pues por que en muchas partes del mundo se encuentran ancianas jóvenes y niños pidiendo dinero, pero cuando se ha visto a una maría en “La gran Manzana”, en la plaza de la “Torre Eiffel”, en las calles de Calcuta, los grandes arcos de España, ¡Claro es que no, Por que son de México! podría decir un Diputado o Senador con un gran salario en medio de una conferencia de prensa, hasta el mismísimo Presidente de
Pero no olvides paisano, que ellas son parte de lo que aun subsiste de nuestra raíz original, la sabia cultural de nuestra procedencia, trozos que andan vagos de esa cultura madre que pugna por no ser sustituida más por el contrario de sobrevivir del voraz ataque global.
Las marías consideradas como motivo de vergüenza, y que digan ¡no! Cuando las personas se dicen entre si “indio, nopaludo, ósea tienes el nopal en la frente, indígena” ¿No es tomada como falta? Se molestan y hasta se abochornan de ser comparados, ¿No debería darnos real vergüenza por lo que a pasado y pasa en el país? Vergüenza la deuda externa, reparo de pena la sumisión de nuestros gobiernos ante la primera potencia, una real molestia la devaluación del peso, la matanza del dos de octubre, el salario de los que legislan mientras otros viven en plena miseria, bien se dijo por ahí “somos un país de mala memoria” o una memoria muy convenenciera.
Hasta en esto se ve el retraso en que vivimos, pues que mientras en algún país primer mundista se les paga por preservar las culturas primarias, aquí se lucha por desaparecerlas, es que el ataviado indígena no es de diseñador como los trajes costosos de la gran Sra. Martha. Basta de que tomarlas como cosa aislada, como ajenas en su propia tierra, esta es nuestra tierra y también de las marías Guadalupe, Concepción pues en verdad tienen un nombre propio, identidad individual y un valor subestimado.

Sin pensar en un mañana, en problemas y posibilidades a los que se enfrentan, cientos de indígenas emigran a ciudades para poder subsistir y solventar los gastos que una familia requiere, intentando adaptarse a una nueva forma de vida y aún vocabulario que ignoran en su totalidad, claro que no generalizamos pero en muchos casos sucede.
Para mostrarte algo más a fondo, hay personas en Mazatlán que son indígenas, tal es el caso de Emilia Asunción Morales originaria de Copalillo, Guerrero.
¿Cuáles fueron sus motivos para dejar su pueblo y vivir en Mazatlán?
Es que mi esposo se venia a trabajar dos meses y luego se regresaba, así estuvimos un tiempo pero a mi no me gusto y pues nos vinimos para aca.
¿Cuántos años tiene aquí en Mazatlán?
Pues ya tengo 20 años, pero antes vivía en
¿Dígame a que se dedica su esposo?
Él es comerciante, vende hamacas en la playa al igual que mi hijo, pero mi hijo hace tatuajes y se va a la isla de la piedra por que no tiene permiso y ahí no se lo piden, mi esposo lo tiene por dos años, desde chamacos aprendimos a hacer hamacas y ahora vivimos de eso.
¿Quién les enseñó este oficio?
Pos su papá se lo enseñó desde chico por que ellos también se dedicaban a lo mismo y el se lo enseña a sus hijos, pero también saben hacer otras cosas.
¿Y como les va en cuanto a la venta?
Pues ahorita mal por que no hay venta, vivimos al día, lo que traiga mi esposo o mi hijo, a veces es difícil por que Abel (hijo) tiene su familia pero vive con nosotros y luego no tiene para la leche de la niña y pues le ayudamos, además mi esposo esta enfermo del corazón, ya esta tomando pastillas, pero cundo le duele la cabeza no trabaja por que un día se cayo y mejor no nos arriesgamos a que le vaya pasar algo por allá por donde anda trabajando.
¿Nunca ha recibido ayuda por parte de una Institución o gobierno?
Sí, cuando Abel estudiaba tenía su beca.
¿Usted sabe leer y escribir, nunca ha tenido la curiosidad de saber más?
Se poquito de todo, estuve estudiando con una señora que traía la primaria y preparatoria abierta, de veras le eche ganas pero no pude, me dolía mucho la cabeza, mi hija la cazada me ayudaba pero pues no mas no pude.
¿Si se le pidiera que enseñara hablar náhuatl lo haría?
Si, hace tiempo le estaba enseñando a una muchacha que le gusta aprender de todo, venía y pues platicábamos, pero no le enseñe a escribirlo por que meramente no se muy bien se me dificulta mucho.
¿Tiene con quien hablarlo aparte de su esposo e hijo?
Aquí donde vivo, casi todos somos familia, o somos del mismo pueblo, también tenemos en
¿Le gusta o le ha resultado difícil vivir en Mazatlán?
Me gusta mucho y pues al principio fue difícil pero ya no, ya me acostumbre, mi vida ya esta hecha. (Fin de la entrevista)
Hoy en día hemos olvidado las raíces que todos los mexicanos tenemos, de hecho, muchos de nosotros nos avergonzamos al solo pensarlo, no nos damos cuenta de lo ignorantes que somos al no apreciar algo que nos distingue de los demás países, no importa del lugar al que pertenezcas ama y quiere a tu tierra no la hagas menos, al contrarió, enorgullécete, pues así como tu,hay miles de personas que darían todo por vivir en donde tu estas, pero no son tan afortunados como tú.

Hay una respuesta mas que sencilla, evidente, todo en nuestro entorno tiene un precedente, los individuos y nuestras formas de vida no son la excepción; empecemos con necesidades físicas como alimentación, hidratación, vestido y calzado.
Quien no se haya sentado alguna vez bajo una ramada de palma, en una silla de madera, alrededor de una mesa cubierta con un mantel de manta bordada a mano (y miren que no los mande a comer a lo que la gente de pueblo llama pretil, justo donde las tortillas recién hechas caen aun infladas por el vapor caliente), si no se ha compartido una mesa así no podemos presumir de haber visitado hasta el mejor restaurante.
Como platillo especial no voy a sugerir jumiles por que en lo personal no me gustan, pero si un plato de frijoles caldudos guisados con manteca de puerco en una casuela de barro (cabe aclarar que con aceite y en sartén de metal no sabe igual), con un trozo de queso fresco recién hecho o un pegoste de cuajada, sin desmerecer las ya mencionadas tortillas, no esas que llegaron a valer casi el equivalente a un medio kilo de carne, esas recién hechas, con nixtamal molido en el metate, sin gusta de una comida así, que además de ser nutritiva, no contiene esa gran cantidad de químicos que tanto disminuyen nuestra calidad de vida, podemos decir que no poseemos el paladar mas sofisticado.
No pretendo introducir el traje típico de china poblana con huaraches de tres puntadas como lo más “in” del momento, es decir, el ultimo grito de la moda, por supuesto que no, pero si enfatizar en dos cosas muy importantes, la primera es el respeto por estas personas quienes representan una cultura y no cualquier cultura sino la nuestra, el hecho de no estar tan inmerso en esta “modernidad” o mundo globalizado en el que nos movemos no los hace desmerecedores de nada, ni siquiera el respeto que tanto exigimos para nosotros, como mujeres, hombres, ciudadanos, trabajadores, y ya que menciono este último cabe señalar el segundo punto que se refiere precisamente a esto, a que también pertenecen a la clase trabajadora de nuestro país y pese a que muchos no saben mas de lo que sus padres o abuelos les han enseñado pues sus oficios son tan respetables como los nuestros, el carecer de un titulo universitario o simplemente de estudios no los priva de ningún derecho cuando poseen las mismas necesidades de la mayoría y las ganas de trabajar de pocos. No es posible que aun cuando la mayoría tiene en su casa un jarrón, un cuadro u otro artículo hecho a mano, sea por lo general el turismo quien más aprecia el trabajo manual por llamarlo de algún modo.
Sinaloa es la cuna de muchas culturas, las ciudades capitales de nuestro estado albergan a mucha gente que se sale de sus localidades en busca de mejores condiciones de vida tanto para ellos mismos como para quienes dependen de ellos, seamos buenos anfitriones y apoyemos a toda esta gente que no viene a bloquear las banquetas con su mano estirada para ver que les cae de la buena voluntad de los demás sino a lucha, trabaja y contribuye a la economía, además de preservar algo tan valioso como es la cultura.
La vida de una “María” no es como la de cualquier mexicano o cualquier mazatleco si deseamos referirnos a un entorno mas cercano, valla que no, tener que vivir con la responsabilidad de no saber si hoy tendrá para comer, sobre todo cuando hay personas que depende de ti, y saber que la gente te mira con gran indeferencia y no mirar la vida que llevan, los cambios que han sufrido para llegar a la ciudad, dejando atrás toda su cultura sus ideales y su familia, pero hay de formas a formas de subsistir y de oficios a oficios.
El sol apenas quiere relumbrar cuando Eufrocina Regalado Val quien comúnmente es conocida como unas de las “Marías” que encontramos en el centro de la ciudad, Eufrocina busca en una caja de cartón, a la que ella considera como su armario, lo que ese día va a usar de ropa, aunque no hay mucho que indagar, porque solo tienes dos naguas, para vestir. Ya lista con su faldón comienza a hacerse las trenzas tejidas con listones, poco tiempo después de peinarse, comienza a preparar el desayuno, que regularmente es el mismo, huevos o frijoles, listo el desayuno comienza a servirle a sus tres hijos y a su esposo, al terminar el alimento, el señor al que ellos nombran “chucho” sale de la casa al trabajo, quedándose sola Eufrocina con los tres pequeños, que almuerzan junto con ella, Jesús el hijo mas grande tiene tan solo seis años de edad, parte hacia la escuela que queda a cuatro cuadras de su casa, donde permanece gran parte del día hasta las 12:30 p.m.
Llega la hora en la que el centro de la ciudad se convierte en calles muy transitadas por personas que radican aquí y turistas, la “María” sale de su casa, con niño en brazos y otro mas de tres años, caminando por mas de treinta minutos, entonces toma posesión del lugar que día a día a ganado con la puntualidad del tiempo que lleva radicando en Mazatlán. En ese lugar se queda sentada el resto de la tarde con la mano extendida para ver que alma piadosa le da un peso para solventar los gastos de la familia.
Ya es la hora en que la mayoría de las familias están consumiendo los sagrados alimentos del medio día, ellas siguen ahí sentadas esperando que las calles se queden un poco solas, los niños le lloran a la madre por que tienen hambre, después de tanto llanto, la madre se levanta al fin, y lleva a los pequeños a comer, aunque siempre e creído y probablemente muchos de ustedes hayan pensado que ellos comen de las sobras de los restaurantes, pero no es así, ellos se dan el lujo de almorzar en lugares donde las comidas son algo caras, es lógico que las propinas que reciben son una cifra alta y les da para eso y más cuando gran parte de la población que trabaja para ganar el salario mínimo vive como popularmente se dice, a la cuarta pregunta y sin poderse dar dichos lujos.
El punto es que después de alimentar a sus hijos la conocida “María” vuele al lugar en donde estuvo sentada todo el día, regresa a su rostro la tristeza, hambre y pobreza facial que muestra a los tranceutes y que conserva toda la tarde hasta que llega la hora de ir a casa donde la esperan Jesús y chucho.
La hora de la cena se acerca para después ir a la cama, de pronto todo es oscuridad y llega el instante en el que se debe dormir, para despertar temprano y regresar a la rutina de todos los días así de censillo, utilizo este término por que comparado con un albañil que trabaja de sol a sol en condiciones deplorables eso es pan comido, para una empleada domestica que se parte el lomo con la escoba y el trapeador día con día para llevar que comer a su casa eso es una burla. No voy a comparar sus labores con las de un profesionista cualquiera que este sea por que en este caso esta de por medio una educación que por cuyas razones desconocemos no existe y no es comparable, no entrare en esos dilemas, pero si me atrevo a compararlo con alguien que se esfuerza dignamente para ganar un peso, que probablemente solo trae para el camión cuando pasa a lado de una maría y por esa cara de sufrimiento se deshace de lo único que lo acompaña para hacer la obra de caridad del día.
¿No es a caso una extorsión también esta? No te apuntan con una pistola para quitarte lo que tienes pero tientan a buena voluntad de mucha gente y de la publicidad que se les ha dado de gente necesitada, el decir abuso es por que no aceptan un trabajo cuando se les ofrece, es más cómoda para ellas la humillación de tener que pedir día con día pues hay maneras de subsanar la necesidad de manera digna.
Una Maria es una mujer que aparenta rasgos representativos a nuestras raíces, pero distorsionados, son la parte negativa de una identidad, nuestro verdadero precedente es el individuo que pese a su apariencia modesta subsiste, sobre sale bajo sus propios medios, lucha y conserva lo bueno y bello de nuestra cultura.
Nuevamente nos encontramos frente a ustedes lectores, en un primer momento bajo la experiencia de dos ejemplares impresos y hoy se nos presenta la oportunidad de utilizar la tecnología para llegar hacia ustedes.
A pesar de las dificultades que se nos presentan, tomamos este proyecto para medir nuestra capacidad a través de sus opiniones, así como también los resultados que se pueden generar pues hemos cambiado de medio mas no de ideas y juicios.
El porque de “Anclate” hace referencia aun entorno social pero sobre todo a ser firmes en los propios ideales sin caer en lo tajante y radical, por el contrario tener una apertura objetiva y de retroalimentación constante.
Se busca pues generar juicios veraces que vayan mas haya de lo que se percibe a simple vista, depurando prejuicios acerca de diversos temas.
En este primer número nos hemos evocado a la problemática de la existencia y subsistencia de la parte indígena dentro de la dinámica social.